¿Cuál es la solución de la mordida abierta?
La mordida abierta es un tipo de maloclusión dental bastante común. De no tratarse durante la infancia y adolescencia, muchas personas llegan a la edad adulta con este problema dental. Esta maloclusión, además de tener un impacto en la estética, puede provocar algunos problemas funcionales, razón por la cual es mejor abordarla durante la infancia.
Lo que necesitas saber para dar solución a la mordida abierta.
- ¿Qué es la mordida abierta y qué tipos hay?
- ¿Qué provoca la aparición de la mordida abierta?
- ¿Qué problemas están relacionados con la mordida abierta?
- ¿Cuál es el mejor tratamiento para la mordida abierta?
1. ¿Qué es la mordida abierta anterior y qué tipos hay?
Se considera que un niño tiene mordida abierta cuando al cerrar la boca la oclusión presenta una falta de contacto que deja un espacio entre los dientes superiores e inferiores, especialmente en caninos e incisivos, aunque también puede ocurrir entre molares.
Dicho de otro modo, los niños con este tipo de maloclusión dental no pueden cerrar la boca por completo, y esta mordida abierta puede afectar no solo el cierre oral sino también la funcionalidad al no entrar en contacto los dientes frontales y/o posteriores en las distintas arcadas. Puesto que la maloclusión de esta clase puede ser variada, encontramos distintos tipos de mordida abierta:
- Mordida abierta anterior: la más común y visible de todas; en la mordida abierta dental se produce cuando las piezas que no entran en contacto son las frontales.
- Mordida abierta posterior: contrariamente a lo que sucede en el caso anterior, son las piezas traseras (los molares) los que no entran en contacto.
- Mordida abierta lateral: en este caso, el problema se localiza en una sola zona o lado de la boca (derecha o izquierda), cuyos dientes no encajan al morder.
- Mordida abierta completa: es el caso más complejo en el que tanto los dientes anteriores como los posteriores no encuentran su antagonista.
2. ¿Qué provoca la aparición de la mordida abierta?
Si bien entre las causas y las causas de la mordida abierta hay un importante componente genético que puede dar lugar a problemas esqueléticos y dentales durante la fase de crecimiento, también intervienen factores adquiridos. De hecho, es más frecuente en niños y en muchos casos se relaciona con hábitos orales mantenidos durante la infancia:
- El uso continuado del chupete después de los dos o tres años, especialmente si se prolonga durante una etapa larga, contribuye a la mordida abierta.
- La succión del dedo pulgar u otro dedo durante los primeros años de desarrollo; en concreto, chuparse el dedo pulgar puede causar mordida abierta.
- El empuje de los dientes con la lengua (si bien agrava no produce).
- Respirar por la boca de forma recurrente puede provocar una alteración en la posición de los dientes y en el desarrollo. En algunos pacientes, la ausencia de determinadas piezas posteriores también puede favorecerla.
3. ¿Qué problemas están relacionados con la mordida abierta?
Como hemos comentado al inicio, la mordida abierta no solo constituye un problema estético, sino que además afecta a la salud bucodental y provoca problemas funcionales que pueden arrastrarse durante la vida adulta, empeorando la calidad de vida. Entre las consecuencias más importantes de este tipo de maloclusión encontramos:
- Dificultad para masticar y comer alimentos. El hecho de que no haya un correcto contacto entre los dientes al cerrar la boca dificulta la masticación adecuada de los alimentos y compromete la funcionalidad de la mordida.
- Mayor desgaste dental en algunas piezas. A consecuencia de lo anterior es posible que se produzca un desgaste prematuro de unas piezas dentales sobre otras, acentuando el problema.
- Problemas respiratorios. A causa de la imposibilidad de cerrar la boca completamente, por el desarrollo de los maxilares, muchos pacientes suelen respirar por la boca en lugar de hacerlo por la nariz.
- Alteraciones en el habla. Durante el desarrollo, los niños pueden experimentar problemas a la hora de articular ciertos sonidos si presentan este problema, como el ceceo.
- Trastornos en la articulación temporomandibular (ATM). Estos se manifiestan con síntomas como el dolor de cabeza, la cara o el cuello, incluso con problemas como el bruxismo.
4. ¿Cuál es el mejor tratamiento para la mordida abierta y cuándo se recomienda la cirugía ortognática?
El mejor abordaje desde la odontología de este tipo de maloclusión se lleva a cabo durante la infancia y adolescencia. Para corregir la mordida abierta pueden llevarse a cabo dos tipos de ortodoncia en función de la edad del paciente. En la mayoría de los casos, un diagnóstico temprano es clave y simplifica el tratamiento para que sea más sencillo y efectivo.
4.1. Ortodoncia interceptiva.
La ortodoncia interceptiva se realiza en niños a partir de los 6 años durante la etapa de desarrollo maxilar si presentan algún problema esquelético. Y es que durante el crecimiento, el ortodoncista puede guiar y modificar el desarrollo de los huesos corrigiendo estas estructuras para conseguir el adecuado emplazamiento óseo y dental.
4.2. Ortodoncia correctiva.
A partir de los 12 años, cuando el crecimiento óseo ya ha finalizado, en los adultos suele plantearse un tratamiento de ortodoncia para corregir este problema. Si la alteración se había corregido previamente o es leve, opciones como brackets y alineadores pueden ser suficientes.
No obstante, en los casos graves que llegan a la adolescencia o a la edad adulta, la mordida abierta esquelética puede requerir combinar la ortodoncia con cirugía ortognática, ya que el origen está en la posición del maxilar superior y la mandíbula. En algunos pacientes también pueden emplearse microtornillos, pequeños implantes temporales que ayudan a intruir las muelas posteriores.
La cirugía ortognática se utiliza en situaciones severas de este tipo de maloclusión. El tratamiento combinado de ortodoncia y cirugía puede prolongarse hasta 36 meses.
Por ello, para evitar este tipo de tratamientos más complejos en la edad adulta, es conveniente tratar los problemas dentales desde la infancia, especialmente aquellos que tienen que ver con el desarrollo de los huesos maxilares.
Es importante, por tanto, acudir a revisiones periódicas al especialista. Los odontopediatras están formados para valorar tanto el estado de dientes y encías de los pequeños como su desarrollo y detectar prematuramente si pueden llegar a tener cualquier maloclusión.